La agricultura es una de las prácticas más antiguas de las que se tenga memoria. En un punto de la historia, la agricultura era lo que mayoría de personas hacía, hasta que se desarrollaron otro tipo de industrias. La forma antigua de agricultura, también conocida con no orgánica, implicaba el uso de productos de tipo químico para luchar contra las plagas y producir mejores cosechas.

En la agricultura no orgánica se usaban pesticidas y herbicidas, los cuales podían dejar residuos tóxicos en los alimentos. En varias naciones del mundo se  han prohibido estos productos, pero algunas compañías los exportan y son usados en otros países, en los que las regulaciones son menos estrictas, por lo general, países en vía de desarrollo. Con esto, el peligro sigue acechando a los países que han vetado estos productos, puesto que muchos alimentos, que se consumen en dichos países, son producidos en lugares donde estos productos siguen siendo usados.

Otro problema que tiene la agricultura orgánica es el uso de aguas negras. En un principio, la idea era usar los desperdicios humanos para fertilizar la tierra, lo cual no era totalmente una mala idea. El problema es que dichos desperdicios también incluyen desechos químicos e industriales. Además, estudios han comprobado que el uso de estas agua negras, en cultivos, puede ser causante de enfermedades crónicas.

Las técnicas de producción de alimentos actuales también están presentes en la ganadería. De esta manera, en la ganadería industrial, a los animales se les suministran dosis de hormonas, antibióticos y los restos de otros animales. Esto es muy común en la producción de huevos, carne y productos lácteos. Los médicos consideran que esto es un completo desastre, que ha sido el causante de problemas como la enfermedad de las vacas locas. También dicen los expertos que se pueden producir aún peores problemas.

En la producción de alimentos de forma convencional también es común la exposición a irradiaciones para matar bacterias y microorganismos, que pueden estar presentes, con lo que se puede causar más daño que beneficios.

Estudios recientes han mostrado que los residuos de químicos y otras sustancias, presentes el algunos alimentos, pueden ser toxicas y causar terribles enfermedades e incluso la muerte. Para evitar esta amenaza, en algunos lugares del mundo se ha comenzado a incentivar la producción de alimentos de modo orgánico. Para ello, se cultiva la tierra sin fertilizantes no orgánicos, ni se acude al uso de pesticidas. De la misma manera, se acude a abonos de tipo orgánico y se controla las plagas mediante la rotación de cultivos.

En cuanto a los animales, a éstos se les alimenta con una dieta natural, se les deja pastar libres y se mantienen lejos del estrés; cuando están en ranchos orgánicos.