Una de las grandes ventajas de vivir en el campo es la posibilidad de poder contar con alimentos orgánicos. Consecuentemente, lejos de las zonas rurales es posible consumir vegetales orgánicos, carne, cereales y por sobre todo; pollo de tipo orgánico. Los pollos orgánicos difieren de los criados en forma industrial en muchos aspectos.  Lo primero a mencionar es que los pollos orgánicos pueden caminar por donde quieran, con el propósito de encontrar su comida, con lo que pueden acceder al aire puro y a la luz del sol.

En las granjas donde se crían pollos orgánicos éstos son alimentados con granos u otros alimentos, que también son de origen natural, los cuales no han sido obtenidos con la aplicación de ningún tipo de sustancia química. A raíz de esto, los pollos orgánicos cuentan con grasas benéficas que ayudan a reducir el colesterol, además de una cantidad más alta de ácidos grasos omega-3 y de vitamina A. Los huevos de las gallinas orgánicas saben mucho mejor, que los provenientes de las gallinas criadas de forma industrial, las cuales reciben regulares dosis de antibióticos, vacunas y otros medicamentos.

Por otra parte, los pollos criados de forma convencional son hacinados en pequeños compartimentos, en los que a duras penas se pueden mover y en los que también liberan sus desechos. Además, también se les suministran sustancias químicas para acelerar su crecimiento. De esta manera, en tan sólo 28 días se tiene listo un pollo criado con el método industrial, mientras que uno de tipo orgánico toma muchísimo más tiempo. Esta es una de las razones por las que producir pollos de forma orgánica y con proposititos comerciales es algo complicado.  De hecho, uno de los problemas que tienen los alimentos orgánicos en general, es la dificultad para suplir la demanda. Por esta razón, la mayoría de granjeros orgánicos cuentan con un número de clientes limitados, pero esto está cambiando con el paso del tiempo.

Hoy en día, muchas personas quieren optar por una dieta más saludable y por ello la producción de alimentos orgánicos ha comenzado a hacerse más popular. De esta manera, cada día hay más consumidores de alimentos orgánicos que ven en ello una manera más saludable de alimentarse.

Para los consumidores de pollos orgánicos, éstos no sólo benefician a su salud, sino que también ayudan al ecosistema en general. Como estos pollos son criados en sitios abiertos pueden cazar insectos que pueden ser dañinos para las plantas. Por otra parte, los pollos orgánicos producen grandes cantidades de desperdicios, que sirven para fertilizar la tierra de forma natural.