Cada día, los alimentos orgánicos ganan más y más adeptos, especialmente es los países industrializados. En Europa cada vez más personas comienzan a preocuparse por cómo han sido producidos los alimentos que consumen o piensan consumir. Consecuentemente, muchos consumidores han comenzado a buscar alimentos que cuenten con una garantía ecológica, no porque se trate de un nuevo “boom” con el fin de proteger el medio ambiente, sino porque es mucho mejor para la salud.

Como consecuencia de todo esto, los consumidores modernos están haciendo a un lado lo productos originados por la agricultura moderna y están optado más por aquellos alimentos que han sido producidos con técnicas de antaño.

La industria de los alimentos no ve esto como un problema y por ello comienza a interesarse en el tema, a la vez que comienza a participar en el gran fenómeno socioeconómico; que es la agricultura orgánica. Estudios recientes, hechos en Europa, han comprobado que los alimentos orgánicos se harán cada vez más populares, por lo que la demanda será más difícil de cubrir. Esto quiere decir que las empresas o personas, que produzcan alimentos orgánicos, contarán con un mercado lleno de clientes.

En Italia una gran empresa, dedicada a la producción de alimentos para niños, ha comenzado a hacer uso de productos orgánicos en la elaboración de sus alimentos. De esta manera, ya han podido crear y comercializar un número considerable de productos que son mucho más saludables para la salud de los infantes. Estos productos son muy importantes, puesto que los niveles de obesidad infantil, en Europa, se hacen cada vez más altos. De esta forma, muchos especialistas de la salud podrían optar por prescribir dietas basadas en alimentos orgánicos.

La industria de los alimentos busca en el uso de los productos orgánicos, una manera de expandir sus mercados. De esta forma, en Alemania ya se ha comenzado la producción de salsa de tomate de tipo orgánico. Cabe mencionar que el país germano es uno de los que mayor demanda de productos orgánicos presenta en la actualidad. Consecuentemente, desde hace varios años  se han comenzado a producir alimentos que han sido cultivados, cuidados y cosechados; sin el uso de pesticidas, pero sí acudiendo a los métodos tradicionales de agricultura, en los que no se acudía a aditivos y a otros compuestos químicos.

Siguiendo el ejemplo de Italia y Alemania, en Austria también se ha comenzado a trabajar fuertemente en lo orgánico y se busca crear bebidas orgánicas como cerveza y jugos sin conservantes.