Los cultivos orgánicos se han hecho muy populares en los últimos años. Por un lado, son una estrategia ideal para el cuidado del medio ambiente. Por otro lado, ofrecen productos que son respetuosos con la salud del consumidor. En todo caso se podría decir que dichos cultivos tienen ciertas responsabilidades y a continuación se mencionan algunas de ellas.

La primera obligación de los orgánicos es preservar la biodiversidad, para esto el cuidado de las fuentes de agua es fundamental. Consecuentemente, los cultivos orgánicos deben cuidar el cause de los ríos y la calidad del agua. Asimismo, se debe cuidar la tierra y la flora y fauna, en el sitio donde se cultiva; con el fin de mantener los ecosistemas en un perfecto balance.

Otra de las condiciones, para el establecimiento de cultivos orgánicos, es no acudir a productos químicos o sintéticos. Con esto, están totalmente prohibidos los pesticidas, los herbicidas y los transgénicos como los antibióticos y las hormonas.  De la misma manera, se está en contra del hacinamiento para la crianza de animales y de que se les den alimentos modificados, para hacerlos crecer más rápido o producir más leche, huevos, etc.

En la producción de vegetales orgánicos se usa fertilizante natural y se pretende lograr un balance ecológico, mediante un sistema de producción que sea socialmente equitativo. Con todo esto se tiene como fin lograr una producción que sea sostenible, ya que uno de los principios de la agricultura orgánica es ser justos con la tierra, con los animales y con los seres humanos.

Cuando se tiene una granja orgánica también se tienen varios beneficios. Uno de éstos es que se obtienen productos de buena calidad nutricional, la cual es similar a la de los productos tradicionales y en algunos casos llega a ser superior.  En cuanto a los vegetales, se ha comprobado que aquellos cultivados de forma orgánica tienen un valor alimenticio similar, al de los productos que han sido obtenidos con estrategias agrícolas tradicionales. En el caso de la carne, se ha podido probar que la de tipo orgánico tiene un menor contenido de grasa.

La gran ventaja de los alimentos orgánicos es que no existen residuos químicos en ellos. Es así que no tienen aditivos ni conservantes (a menos que sean de origen natural), tampoco han sido rociados con plaguicidas, ni producidos con fertilizantes. Además de esto cuentan un porcentaje mínimo o nulo de medicinas para los animales y no contienen hormonas o metales pesados.